El fracaso renovable y predecible del movimiento ecologista.
Nicolás Casaux. Le Partage.
Encyclopédie des Nuisances, 1984: "El lloriqueo ecologista de esta época no es más que un sofisma. Pedir ayuda y protección al Estado equivale a admitir de antemano todas las desventajas que el Estado considerará necesario infligir, y esa desposesión es ya la mayor molestia, la que hace tolerables todas las demás."
...mientras no reconozcamos que el mundo moderno está muy lejos de nuestro alcance, que escapa masivamente a nuestro control, que nada, o casi nada, está a la altura del ser humano, que la libertad de la que tanto se habla es una quimera, no nos daremos cuenta de que, a menos que desmantelemos la organización social del mundo y volvamos a sociedades a escala humana -condición, pero no garantía, de la existencia de democracias reales, de sociedades susceptibles de ser realmente controladas por los individuos que las componen-, ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos hoy podrá resolverse.